La economía chilena en la última década del siglo XX se ha definido como abierta al extremo y basada en un comercio de exportación a partir de productos autóctonos tradicionales (frutícolas y pesqueros).
Es precisamente a partir del año 1990 que Chile ha vuelto al ruedo en materia de integración, al suscribir numerosos acuerdos bilaterales con otros países o bloques ya conformados, expresando a partir de la rúbrica de dichos instrumentos, la necesidad de convertir a la política exterior chilena en una herramienta capaz de redefinir el crecimiento y el desarrollo económico y social del país.
Es por ello que a continuación se describen algunos de los acuerdos de última generación (acuerdos de libre comercio) que ha firmado Chile con otros países, para tratar de vislumbrar la intención del país trasandino de conseguir un desarrollo comercial a partir de la puesta en práctica de esquemas que se encuentran en el primer grado de integración (zonas de libre comercio) sin llegar a convertirse en socios plenos de los países con los cuales se suscriben los documentos vinculantes.
En tal sentido, analizaremos:
a) Acuerdo de Complementación Económica (ACE 32) entre Chile y Ecuador;
b) Acuerdo de Libre Comercio celebrado entre Chile y Corea;
c) Acuerdo de Complementación Económica (ACE 23) entre Chile y Venezuela; y
d) Tratado de Libre Comercio entre Chile y Estados Unidos.