En español
Las islas Georgias y Sandwich del Sur son poco analizadas en la bibliografía académica, pero forman parte integrante del esquema de poder británico en el Atlántico Sur y resultan fundamentales para su proyección antártica.
En este artículo se busca demostrar, mediante el análisis de fuentes oficiales y de organismos transnacionales, estadísticas, artículos periodísticos y académicos, que Gran Bretaña tiene una política de apropiación del espacio y de los recursos de las islas subantárticas, con dos facetas. Una de ellas, de neto corte conservacionista, se basa en la creación y ampliación, de forma unilateral, de Áreas Marinas Protegidas en las islas Georgias y Sandwich del Sur, en búsqueda de legitimar la ocupación de estos espacios bajo una prédica de protección del medio ambiente oceánico.
La segunda faceta, a la par de la primera, se orienta a la ampliación, también unilateral, de la provisión de licencias de pesca, sobretodo a flotas de los Territorios Británicos de Ultramar, socios comerciales y de la Commonwealth, que le ha traído conflictos con aliados históricos como los Estados Unidos. Si bien la extracción de especies es cuantitativamente menor que en aguas adyacentes a Malvinas, esta práctica contribuye al sostén de la ocupación británica en la región.
En inglés
The Georgia and South Sandwich Islands are little analyzed in academic literature, but they are an integral part of the British power scheme in the South Atlantic and fundamental for its Antarctic projection.
This article seeks to demonstrate, through the analysis of official sources and transnational organizations, statistics, journalistic and academic articles, that Great Britain has a policy of appropriation of the space and resources of the subantarctic islands, with two facets. One of them, clearly conservationist, is based on the creation and expansion, unilaterally, of Marine Protected Areas in the Georgia and South Sandwich Islands, in search of legitimizing the occupation of these spaces under a preaching of environmental protection of ocean environment.
The second facet, along with the first, is aimed at expanding, also unilaterally, the provision of fishing licenses, especially to fleets from the British Overseas Territories, trading partners and the Commonwealth, which has brought conflicts. with historical allies such as the United States. Although the extraction of extracted species is quantitatively lower than in waters adjacent to the Malvinas, this practice contributes to the support of the British occupation in the region.