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El presente trabajo se desprende de la realización del Trabajo Integrador Final de la carrera de grado. El objetivo es situar los aportes del psicoanálisis frente a los fenómenos de medicalización en la infancia en dos de sus vertientes: la patologización y la medicamentalización. La medicalización refiere al proceso por el cual problemas de la vida cotidiana son considerados dentro de la agenda médica y entendidos en términos de enfermedad o desorden. De esto deriva que actualmente muchas conductas de los niños sean consideradas como patológicas y muchas veces tratadas vía medicamentalización, es decir, con fármacos (Iriart, 2008). Esto no puede pensarse sin un análisis preliminar de la producción de subjetividad acorde a la época que puede ser entendida desde un capitalismo social y de deseo (Bleichmar, 2010; Lazzarato, 2010) del cual los niños tampoco escapan en tanto sujetos políticos y de control social. La productividad del sistema capitalista rige todas las esferas de la vida, trasladándose al campo de la salud la premura que exige resultados de los tratamientos “psi” puesto que no sólo deben ser mensurables sino, rápidos y eficaces priorizandosé terapias breves y centradas en lo conductual (Sibilia, 2005; Han, 2022). La postura medicalizante parte de concebir al niño y sus problemáticas desde un marco biologicista. Enmarca sus diagnósticos y tratamientos desde esta causa en la que opera cierto reduccionismo del determinismo causal, dejando por fuera la amplia complejidad del ser humano. Los tratamientos operan de modo ortopedizante, restableciendo las funciones “fallidas” separadamente (Dueñas, Gorbacz, Rattagan; 2014). Hoy se asiste a una polarización que bascula en dos extremos: diagnósticos hiper-tempranos que marcan subjetivamente al niño con una etiqueta la mayor de las veces imposibilitante y la falta de intervención a tiempo cuando se considera que es algo que “ya va a pasar” ya que si el fundamento está en la biología, será una cuestión evolutiva o del desarrollo que sola se desenvolverá porque ya está contenida o en un modo latente. En contraposición, la propuesta sustentada en este trabajo parte de considerar al psiquismo infantil en constitución, abierto a lo real y fundado exógenamente y a la infancia no como un tiempo cronológico o evolutivo, sino como los tiempos en que toma lugar dicha estructuración psíquica (Bleichmar, 1993). A nivel material, esto implica una propuesta alternativa a la medicalización y la patologización que, por ende, conllevará otros diagnósticos, pronósticos y tratamientos.
En inglésThe present work is derived from the realization of the Final Integrative Work of the degree career. The aim is to situate the contributions of psychoanalysis against the phenomena of medicalization in childhood in two of its aspects: patologization and the prescription of medications as the only treatment. Medicalization refers to the process by which problems of everyday life are considered within the medical agenda and understood in terms of disease or disorder. This means that many children’s behaviors are currently considered pathological and and treated with drugs (Iriart, 2008). This cannot be thought without a preliminary analysis of the production of subjectivity according to the time that can be understood from a social and desire capitalism (Bleichmar, 2010; Lazzarato, 2010) from which children do not escape as political - social control subjects. The productivity of the capitalist system governs all spheres of life, moving to the field of health some haste when demanding results of “psi” treatments since they must not only be measurable but also quick and effective, prioritizing brief and behaviorally focused therapies (Sibilia, 2005; Han, 2022). The medicalizing posture starts from conceiving the child and his/her problems from a biologicist framework. It frames its diagnoses and treatments from this cause in which a certain reductionism of causal determinism operates, leaving out the wide complexity of the human being.Treatments operate in an orthopedic way, restoring the “failed” functions separately (Dueñas, Gorbacz, Rattagan; 2014). Today we are witnessing a polarization that oscillates between two extremes: hyper-early diagnoses that subjectively mark the child with a label that most of the time makes it impossible and the lack of timely intervention when it is considered that it is something that “will go away! because if the base is in biology, it will be an evolutionary or developmental issue that will only unfold because it is already contained or in a latent mode. On the opposite, the proposal supported in this work is based on considering the infantile psychism in constitution, open to the real and exogenously founded, and childhood not as a chronological or evolutionary time, but as the times in which such psychic structuring takes place (Bleichmar, 1993). At a practical level, this implies an alternative proposal to medicalization and pathologization which, therefore, will entail other diagnoses, prognoses and treatments.